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Nota del editor: Esta es la primera parte de un reportaje especial sobre el desarrollo del béisbol femenino en Puerto Rico y sus proyecciones a largo plazo. 

Suena el timbre, las clases como de costumbre comienzan a la 8:00 a.m. en un colegio donde la matricula es de 243 varones y solo tres féminas. Tres jovencitas de 17 años de edad que comparten, entre ellas y con sus compañeros, una misma pasión: el béisbol.

Alondra Del Mar Rodríguez Ramos, Jureyliz Martínez Narváez y Paola Morales Rosado se levantan cada mañana con un objetivo en mente, romper con los estereotipos impuestos por la sociedad que catalogan el béisbol como un deporte varonil y abrir las puertas para que otras mujeres se atrevan a jugar este deporte que tanto les apasiona.

Las tres estudiantes, quienes son parte del recién estrenado programa de béisbol femenino de la Puerto Rico Baseball Academy & High School (PRBAHS), están claras en que no tienen una tarea fácil, aún así no tienen temor de lo que puedan pensar los demás o incluso sus compañeros de estudios. Las jóvenes, que en sus años de infancia jugaron en ligas mixtas, se enfrentan a un colegio dominado por el sexo masculino.

“Las puertas del béisbol femenino se están abriendo aquí en Puerto Rico y ahora nosotras las estamos abriendo para que las demás se atrevan”, expresó Paola, quien desea convertirse en terapista física.

El trío agarra sus bultos y camina hacia su primera clase, Paola y Alondra comparten un salón donde hay 17 varones. Mientras, Jureyliz está en un curso avanzado, por lo que comparte su salón con 20 caballeros. La dinámica de las jovencitas con sus compañeros dentro del aula es una amena, las tres no se cohíben de decir lo que creen e incluso relajan con sus colegas.

“Se han integrado muy bien en las clases, los nenes las han hecho parte… Ellas no se cohíben, lo que tienen que decir lo dicen y punto, es más hasta a veces regañan a sus compañeros”, relató el maestro de los cursos electivos en el colegio, Josué Rodríguez.

“Cuando tomé la decisión de venir a estudiar aquí, el que estaba bien nervioso era mi papá, que me decía Jureyliz ahí hay mucho nene, tienes que cuidarte y yo le decía papi no te preocupes”, compartió la joven, quien cargó por primera vez un guante de béisbol a los 5 años.

Por su parte, Alondra y Paola confesaron que al darle a conocer a sus padres el interés de estudiar en la academia, de inmediato contaron con su aprobación. “Toda mi vida he jugado con varones, por eso mami sabía que para mí iba ser bien cómodo estar aquí”, narró Alondra.

Foto: PRBAHS

“ A mi me apoyaron también, no tuvieron miedo porque sabían que era lo que yo quería”, dijo Paola, quien comenzó a jugar entre los 4 y 5 años de edad.

Lo cierto es que las tres llegaban a un programa piloto, totalmente nuevo, en un colegio que por los pasados 14 años ha atendido a solo varones y donde se han logrado pulir a grandes estrellas del diamante como Carlos Correa, Christian Vázquez, Hiram Burgos, Reynaldo Navarro, entre otros.

“La idea de incluir féminas siempre estuvo, identificamos que había un auge en ese sector y que existe una necesidad de tener un lugar para llevar a las jóvenes al próximo nivel por eso abrimos el programa”, sostuvo Lucy Batista, administradora de la PRBAHS.

Batista confesó que la inclusión de las muchachas representó un gran reto para la institución, “la integración de ellas conformó que tuviéramos que hacer una reestructuración en la academia con una revisión minuciosa, por años hemos sido todo varones y ahora tendríamos mujeres”.

Asimismo, añadió que se capacitó tanto al personal administrativo, deportivo, como a los alumnos para que estuvieran preparados.

“Se preparó a los estudiantes de antemano para la llegada de las féminas. Desde el año pasado se realizó un foro para conocer sus preocupaciones, ellos estaban bien animados con la idea y hasta recomendaciones nos dieron para que ellas se sintiera cómodas”, aseguró Batista, al añadir que de 28 mujeres que fueron a los `tryouts´ solo quedaron las tres jóvenes, número que aseguró ha sido el ideal.

Al hacer memoria las tres peloteras narraron el primer día que llegaron a la academia, “los nenes al principio estaban en shock, decían llegaron las nenas, están bien buenas”, recordó entre risas Alondra, sin descartar que fue un momento incómodo y de mucha tensión para las tres.

“Quién los ve, ahora somos como hermanos, ese día si fue fuerte, pero poco a poco fueron haciéndonos parte de ellos”, dijo Jureyliz.

“Tan parte que, el que se meta con una de nosotros se las tiene que ver con todos los muchachos”, añadió Alondra en tono jocoso.

Mientras realizábamos la entrevista escuchamos a sus compañeros gritar, “esas son nuestras nenas”. Añadieron, “son tremendas, son nuestras hermanas”.

Foto: PRBAHS

A las 12 del mediodía, luego del almuerzo los estudiantes se dirigen a la parte de entrenamiento deportivo, allí todos con sus uniformes van a sus prácticas de bateo, lanzamiento y fildeo. Las nenas, no son la excepción, vistiendo su uniforme se paran frente a su entrenador, se preparan para el lanzamiento y chocan el madero con la pelota, al igual que lo hacen los demás. Cada quien está en lo suyo, ningún varón hace burla de las jóvenes.

“Ellos (compañeros y entrenadores) nos lanzan igual que a los demás muchachos, eso es lo que me gusta que nos dan trato igual”, señaló Paola, quien juega la posición de siore.

“He visto buen compañerismo, es más los mismo muchachos tratan de ayudarlas si ven que ellas no están haciendo algo bien o viceversa”, sostuvo el instructor de infield, Emmanuel Rosario Maestre.

“Hay veces que el mismo bateador me dice, diablo hoy le estás dando más duro que yo a la bola”, compartió con una sonrisa Jureilyz, al insistir que ya no existen deportes solo para varones, pues para ella ahora las mujeres están en todas.

“Estamos en el Siglo 21 el mismo beneficio que tiene el hombre lo tiene la mujer, y por qué no hacerlas partícipes”, esbozó Rodríguez, quien lleva 5 años impartiendo el curso de historia del béisbol en el colegio.

Sin titubear, a preguntas sobre si una mujer tiene madera para jugar con un hombre, las tres respondieron “seguro”. Con un rotundo “sí” afirmaron que una mujer puede aguantar el lanzamiento de un varón.

Asimismo, todas coincidieron en que en el País existe un buen movimiento de niñas que desean jugar béisbol, pero que por falta de ligas han tenido que recurrir al sóftbol, disciplina parecida a la pelota.

“Claro que hay un movimiento de peloteras en Puerto Rico, quizás sea poco, pero lo hay y por eso nosotras estamos aquí abriendo esa puerta para que se atrevan las demás”, dijo Paola, mientras sus otras dos compañeras asentían con la cabeza.

Con ese pensar coincide también el experimentado dirigente Edwin Rodríguez Morales, quien labora como director ejecutivo de la PRBAHS. “Esa cantidad de féminas en Puerto Rico que les interesa el béisbol es mucho mayor al que la gente piensa, pero como no hay ligas desarrolladas, bien estructuradas, la tendencia es conformarse con el sóftbal. Pero de que les gusta el béisbol, les gusta”, puntualizó el dirigente nacional.

Rodríguez Morales añadió que precisamente ante esa falta de programas femeninos fue que surgió la iniciativa de la PRBAHS en busca de llenar esa necesidad de las miles de niñas y jovencitas que sueñan con jugar pelota.

“Otros países presentan equipos de béisbol masculino y femenino y Puerto Rico no puede quedarse atrás. No podemos esperar que el béisbol femenino se desarrolle a nivel mundial para aquí en 10 años decir, oye vamos a empezar a desarrollar a las féminas también”, precisó Rodríguez Morales, quien elogió la valentía de las tres estudiantes que están la academia.

“Wow, el ser las primeras nenas en esta academia”, suspiró Paola y abundó, “ya con eso conseguimos nuestro acometido”. Jureyliz la interrumpió para añadir, “todavía esa es nuestra aspiración porque ya nos graduamos, pero queremos que vengan más féminas”.

Tanto Alondra, Paola y Jureyliz luchan por conseguir una beca completa en los Estados Unidos para proseguir estudios académicos.

Foto: PRBAHS

“Yo estoy enviando mis vídeos para lograr tener una beca, por eso también trabajo duro todos los días”, manifestó Jureyliz, a quien le gustaría hacerse de una carrera en Justicia Criminal.

Mientras, Alondra, quien desea continuar estudios en educación física, subrayó que la educación para ella es igual de importante que el béisbol.

Las tres urgieron a las universidades tanto en Puerto Rico como Estados Unidos ha incluir dentro de sus programas deportivos el béisbol femenino, pues insisten va en crecimiento.

“Si se abriera la oportunidad en las universidades de tener equipos de pelota femenino, ten por seguro, que habrían más mujeres que en el mismo sóftbal”, puntualizó Paola.

Mañana en la continuación de este reportaje especial se discute la posibilidad de una mujer llegar a jugar en las Grandes Ligas de Béisbol.

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