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Nota del editor: Esta es la segunda y última parte de un reportaje especial sobre el desarrollo del béisbol femenino y sus proyecciones.

El interés de las féminas por jugar béisbol cada vez es mayor, un deseo que se ha vuelto mundial y que va en crecimiento. Una aspiración que pide ser escuchada y que abre las puertas a un debate sobre la posibilidad de incluir a mujeres en la organización de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB, por su siglas en inglés) como peloteras.

Mujeres como Justin Siegel, Jenni Finch y Melissa Bayeux han comenzado a tocar a las puertas de las Grandes Ligas tras estas llamar la atención con su talento en el diamante. Las tres han conseguido un boleto para pertenecer de una forma u otra a la liga de béisbol profesional de mayor nivel de los Estados Unidos.

Siegal se convirtió hace un año y medio en la primera mujer entrenadora en las mayores, al ser contratada por los Atléticos de Oakland. Por su parte, Finch carga sobre sus hombros una ardua encomienda asignada por MLB, promover y desarrollar el béisbol en las niñas.

Mientras, Melissa Bayeux se convirtió en la inspiración de todas las pequeñas y adolescentes que sueñan con la inclusión de la mujer en las Grandes Ligas cuando en el 2015 la campo corto francesa se convirtió en la primera mujer en ser incluida en la lista de jugadoras elegibles para firmar como pelotera profesional en la MLB.

Tras conocer las historias de estas mujeres las peloteras puertorriqueñas Alondra Del Mar Rodríguez Ramos, Jureyliz Martínez Narváez y Paola Morales Rosado, pertenecientes al programa de béisbol femenino de la Puerto Rico Baseball Academy & High School (PRBAHS), no pierden las esperanzas de que en algunos años la mujer pueda llegar a ser parte de una organización que desde 1876 ha sido administrada y dominada por varones.

“Desde que vi la noticia de la pitcher francesa nunca se me ha quitado la idea de jugar en Grandes Ligas… por eso estoy aquí sacrificándome con estos varones para seguir abriéndole las puertas a las demás”, expresó Jureyliz con un brillo en los ojos y la mirada un tanto perdida como quien imagina cómo será el futuro.

Paola, con un suspiro de anhelo, interrumpió a Jureyliz para añadir, “la idea puede ser difícil, súper difícil, pero nada es imposible, de verdad”.

Por su parte, Alondra, una pelotera ambidiestra, dejó muy claro que no está de acuerdo con la idea de que una mujer juegue en las Grandes Ligas con varones. “Nosotras somos más débiles nuestras caras no pueden aguantar ciertos pelotazos, aquí (PRBAHS) estamos jugando con compañeros que nos respetan, pero aquí no es lo mismo que allá (Grandes Ligas)”, sostuvo la jovencita cidreña, al insistir que para ella una mujer no tiene la fuerza para jugar con peloteros profesionales.

El pensar de Alondra provocó un debate entre ella y sus compañeras, quienes de inmediato reaccionaron a las palabras de su amiga, “tu me perdonas Alondra, pero estoy en contra de tu opinión, cómo es posible que digas que no podemos llegar a la MLB por un pelotazo”, cuestionó Paola, al mover su cabeza en negación.
Asimismo, Jureyliz, un tanto molesta, expresó, “por un pelotazo, pero cuántos he tomado yo y de compañeros en esta academia que son prospectos. Una vez me partieron hasta el labio y otra vez me tiraron una recta en mi parte íntima, yo me paré, me limpié y seguí jugado como hacen ellos, nosotras también podemos”.

Foto: PRBAHS

En la PRBAHS Alondra, Jureyliz y Paola realizan los ejercicios de calentamiento junto a sus compañeros, como de costumbre, las tres visten sus uniformes de peloteras y cargan los bates para dirigirse a la caja de bateo del campo interno de la academia.

Llega el turno al bate de Jureyliz, la tercera base, se para frente a su instructor y espera el lanzamiento con total concentración. El ruido del madero cuando conecta con la bola llama la atención de los presentes, cada lanzamiento de su instructor es bien conectado por la joven, quien a la hora de batear posee un “piquete” único, como le dicen sus entrenadores y compañeros.

La joven de 17 años ha sido invitada a jugar en diversas ocasiones con Los Maceteros de Vega Alta en el Béisbol Superior Doble A. “A mi me han invitado a jugar Doble A con los varones, acho yo jugaría, lo que pasa es que entre lo académico y las prácticas de acá (PRBAHS) se me complica, pero no lo descarto en un futuro”, sostuvo Jureyliz.

Por su parte Alondra, quien es como tres pulgadas más bajita que Jureyliz, tiene un estilo diferente a la hora de batear. La joven cidreña tiende a bajarse un poco más como si estuviera jugando sóftbal, pero aún así le pega con fuerza a la pelota. La vivaracha adolescente relaja con su entrenador en cada uno de los lanzamientos.
La jovencita que es fiel fanática de los Bravos de Cidra en la pelota Doble A difiere de su compañera, pues asegura que si se le diera la oportunidad de jugar con los Bravos ella no lo haría. “Yo soy realista, a mí no me gustaría jugar en una liga superior con hombres, si la Doble A me invita les digo que no”, expresó con firmeza la segunda base.

Foto: PRBAHS

Mientras, Paola, quien no pudo entrenar con sus compañeras el día de nuestra visita por un dolor que le aquejaba, confesó que uno de sus mayores deseos es poder jugar en una liga superior que sea mixta.

“A mi me encantaría de verdad jugar con hombres, entiendo que puedo hacerlo, si lo hacemos aquí en la academia porque no afuera”, puntualizó la joven quien seguidora del campo corto de los Astros de Houston, el santaisabelino, Carlos Correa.

Las tres peloteras, aunque difieren un tanto en su pensar, coinciden en que mantienen la ilusión de que en un futuro no muy lejano la mujer pueda llegar a jugar en las Grandes Ligas ya sea con hombres o en una división solo para mujeres.

“Yo voy a que antes del 2025 una mujer va a jugar en las Grandes ligas, apúntalo que lo estoy diciendo y es más va a ser un pitcher”, dijo entre risas Paola ante la mirada de esperanza de sus compañeras.

Pero, para que las féminas sean consideradas en jugar en las Grandes Ligas estás tendrían que pasar por el mismo proceso que los varones.

“Si mayor league quiere en un futuro incluir féminas necesitará mujeres que hayan corrido todas las ligas como los varones lo hacen, es decir tienen que pertenecer a ligas desde temprana edad, ligas infantiles y juveniles”, sostuvo el dirigente del equipo nacional, Edwin Rodríguez Morales, quien atribuyó la dejadez en las ligas de mujeres a una cultura en el ambiente internacional.

Para Rodríguez el desarrollado interés de mujeres por el béisbol está provocando que a nivel mundial se les incluya y se trabaje en esa necesidad de ligas o escuelas especializadas que le den la oportunidad a las mujeres de jugar ese deporte que tanto les apasiona sin tener que empujarlas al sóftball.

Foto: Liga de Béisbol Femenino de Puerto Rico

En Puerto Rico la Liga de Béisbol Femenino lleva 9 años dando pasos, actualmente cuenta con dos ligas, la juvenil de 14 a 17 años, y la superior de 18 años en adelante. El director de torneo de esta Liga tiene muy claro que todavía hace falta trabajo por hacer, no tan solo en Puerto Rico, para que las ligas mayores contemplen incluir a las féminas o crear una liga solo para mujeres.

“Esto es cuestión de tiempo hay que seguir batallando, poco a poco. Ir sembrando para ir cosechando, ya lo estamos haciendo con la liga juvenil y superior, pero falta camino por recorrer”, expresó Eugenio Torres, quien lleva cuatro años en la Liga de Béisbol Femenino.

“Si se desarrollan las ligas de mujeres desde nivel infantil se pudieran llevar equipos a campeonatos mundiales y de ahí a llegar a Grandes Ligas sería un paso”, esbozó Torres.

“Tengo que decir que sí existe la posibilidad de que la mujer llegue a las Grandes Ligas, es cuestión de cuándo, en un futuro cercano yo no lo veo, pero de aquí a 15 años o un poco más sí”, puntualizó Rodríguez Morales.

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